domingo, 28 de febrero de 2016

Lo difícil de jubilarse del primer empleo

Sin duda, las reglas del juego han cambiado, las nuevas generaciones no comparten  más la idea de entregarle los mejores años de su vida a  un solo trabajo. Los millenials, son seres dinámicos y curiosos,  que dan mayor importancia a vivir nuevas   experiencias de trabajo, que a una estabilidad laboral.
Para nuestro padres (los baby boomers) era habitual encontrar un  trabajo estable en un sitio y permanecer en él hasta la edad de jubilación. Ahora lo normal es pasar por cuatro o cinco empresas a lo largo de nuestra vida laboral, y este número se incrementa según se rebaja la edad”.
¿Las causas? El mercado de trabajo actual es mucho más dinámico. “Surgen nuevos sectores y oportunidades de negocio que hasta hace poco no podíamos ni imaginar, y, por el contrario, otras actividades quedan obsoletas”.
Los funcionarios públicos  son, posiblemente, quienes mejor encarnan el fenómeno del trabajo de por vida. La estabilidad laboral que disfrutan, con carreras que suelen superan los 30 años de servicio, hace que algunos cuestionen su entrega y motivación.
JAPÓN: EL FALSO MITO DE LA EMPRESA-FAMILIA
Tenshoku significa “cambio de trabajo” en japonés, y hasta hace unos años era visto en esa cultura como una traición. “La empresa había invertido en formar al trabajador y el hecho de irse a otra compañía implicaba llevarse ese conocimiento y esa inversión de años. Se consideraba que la empresa receptora se estaba aprovechando, y eso no le reportaba buena fama”. Desde los años 60, el sistema de recursos humanos japonés favoreció las carreras largas gracias a políticas de formación integral, planes de acción social y sacrificios corporativos que primaban la movilidad interna antes que los despidos.

Sin embargo, las estadísticas señalan que el empleo de por vida es hoy más un mito que una realidad en Japón. Sólo una cuarta parte de la fuerza laboral japonesa permanece en el mismo trabajo más de 25 años.
Todo cambió con la crisis de los 90, cuando quebraron numerosas empresas. “Surgen entonces voces que exigen carreras meritocráticas en lugar del sistema tradicional de jerarquía por antigüedad. Las mujeres ven sus carreras limitadas en las típicas empresas japonesas, y son atraídas como un talento valioso por compañías extranjeras que se asientan en Japón. También los jóvenes se niegan a comprometerse con una organización y van picoteando diferentes trabajos y sectores hasta encontrar los que más les gustan”.

 ¿Cómo mantener la ilusión después de 20 años o más haciendo lo mismo y viendo las mismas caras a diario?

“Para que un profesional se enamore de su trabajo y de su empresa debe haber un alto grado de identificación emocional, tanto con el proyecto como con las personas”. Pero para que ese flechazo inicial se mantenga con el paso del tiempo también harán falta “una serie de valores compartidos entre ambas partes que ayuden a superar los vaivenes emocionales, los sinsabores y las dificultades propias de cualquier relación profesional”.
Ser capaces de reinventarse continuamente para ahuyentar los fantasmas del estancamiento es uno de los retos a los que se enfrentan los trabajadores de largo recorrido. “Cuando las empresas seleccionen  a una persona, debe ser con vistas a que permanezca en la organización el mayor tiempo posible.