Dedicado a todos aquellos que respetan la diversidad, que luchan por crear un mundo incluyente y de igualdad entre los hombres.
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https://www.youtube.com/watch?v=S14QJcI4KNs
Este es un espacio destinado a compartir información, opiniones y experiencias de manera objetiva acerca de temas relacionados con la gestión de los recursos humanos y el desarrollo en general de las organizaciones. Zona RH te ofrece servicios de consultoria y asesoria de recursos humanos en general para tu organización, ponte en contacto con nosotros tenemos una solucion para ti!
Cuando recibimos por primera vez una compensación económica por el resultado de nuestro trabajo, es evidente que nuestra motivación alcanza niveles máximos. Entendemos esa bonificación como justa recompensa a nuestro trabajo bien hecho.
El peligro está en que, una vez que ese aumento dinerario se repite, pasa a considerarse como un derecho adquirido, como un plus a añadir en nuestra nómina, perdiendo así todo su poder para motivarnos. Es más, si un día dejamos de percibirlo, se consigue el efecto contrario: sentimos que nos privan de algo que ya nos pertenecía, creando el consiguiente malestar.
1. Sea agradecido
2. Dedique tiempo a sus trabajadores
3. Proporcione feedback (retroalimentación, información del proceso)
4. Cuide el ambiente de trabajo
5. Proporcione información sobre la empresa
6. Involucre a los empleados
7. Fomente la autonomía
8. Establezca alianzas con cada trabajador
9. Celebre los éxitos
10. Utilice el desempeño para discriminar la tarea realizada.
"Intentar seducir a alguien sin haberlo 'googleado' antes es un pecado". Habla Keith Ferrazi que presume de tener 5.000 contactos en su agenda que le contestarían el teléfono a la primera. La seducción a la que se refiere no tiene nada que ver con el amor, sino con el duro mundo laboral. Y lo afirma porque si intentas que alguien te preste atención debes hablarle de algún asunto que le interese para que así te recuerde la próxima vez. ¿Cómo conseguir esa información? Google habla. Ferrazi es un experto en 'Networking', el arte de tejer una red de amigos, cuasi amigos o conocidos que resultarán más útiles a la hora de encontrar trabajo que el más engordado de los currículum académicos.
Hay gente que conoce a todo el mundo. Nacida para ver y para ser vista. Personas que parecen tener un don mágico para moverse y hacer contactos. Pero no hay ningún misterio en ello, todos se han trabajado su agenda concienzudamente, siguiendo una estrategia con pasos muy concretos y esperando un resultado predeterminado. El 'networking' es una ciencia en la que nunca se da una puntada sin hilo. La buena noticia es que se puede aprender, o eso al menos intentan demostrar Ferrazi y Tahl Raz en el libro "Nunca comas solo. Claves del networking para optimizar tus relaciones personales" (ed. Amat).
Su argumento para animarnos a convertirnos a esta nueva religión es sólido. Veamos: "La lealtad y seguridad que antes ofrecían las empresas pueden ahora proporcionarlas nuestras propias redes. El trabajo para toda la vida se acabó; ahora todos somos agentes libres que manejamos nuestras propias carreras a través de múltiples empleos y empresas. (...) Nuestras carreras ya no son caminos, sino paisajes por los que se debe navegar", ilustran los autores. Lo primero que hay que saber es que tener contactos implica trabajo y estrategia.
No se puede llamar indiscriminadamente a cualquiera, no se puede quemar la agenda. Hay que saber qué queremos, a dónde deseamos llegar y a quiénes necesitamos para llegar hasta allí. Su máxima es "hay que trabajar con los otros, no contra ellos". La misma filosofía se aplica en ecosistemas empresariales muy innovadores de Sillicon Valley, la cuna de las grandes empresas informáticas norteamericanas. "La gente aquí es generosa con su agenda, ofrece sus contactos porque sabe que eso les hará más fuertes", me contó un ejecutivo español de 34 años que lleva cinco trabajando en una empresa tecnológica de San Francisco.
Los estadounidenses creen en el 'networking' a pie juntillas. En toda conferencia que se precie se reserva una hora antes del evento para construir o agregar nuevos contactos a la red. Cada uno lleva una etiqueta en la chaqueta con su nombre y la gente fluye con naturalidad llamándose por su nombre de pila y preguntándose: "¿Qué haces?”, “¿En qué estás trabajando?". Donde muchos en España daríamos una respuesta vaga o haríamos un chiste para socializar, ellos sueltan un pequeño discurso (no más de dos minutos) que resume cuáles son sus objetivos y hacia dónde van. Si hay intereses comunes se intercambian las tarjetas, y si no, cada quien va a por el siguiente posible contacto. Keith Ferrazi deja claro que el 'networking' no se lleva bien con la desesperación: "Olvida las imágenes que todos tenemos de desesperados individuos sin trabajo pidiendo todas las tarjetas que puedan en conferencias o eventos. (...) En realidad la gente que tiene un amplio círculo de contactos, mentores y amigos sabe que debe conectarse mucho antes de necesitar nada de nadie", explica, y prosigue: "La dinámica para crear una relación requiere tiempo. Solo con tiempo se puede ganar la confianza de alguien".
PROHIBIDO DESAPARECER
En una red hay que estar, permanecer visible y activo. Eso requiere esfuerzo y tiempo para asistir a eventos y conferencias donde dejarse ver. Nadie dijo que fuera fácil, pero sí que es imprescindible en los tiempos que corren. Sin embargo, estos gurús del arte de la agenda advierten que también tiene que ser divertido. No hay que temer conectar a los contactos entre sí."El valor de una red crece proporcionalmente al cuadrado del número de sus usuarios (...) es como un músculo, cuanto más la usas, más grande se hace". Aquí no funciona aquello de guardar los contactos con egoísmo para cuando sean necesarios. Al contrario, cuanto más compartas, más crecerá la red y más útil será.
La esencia es que siempre haya alguien generoso y dispuesto a echarte una mano y esto solo puede con- seguirse cuando uno ya lo ha hecho antes. Quizás lo más difícil para mantener viva la agenda es lo que Ferrazi llama "hacer seguimiento". Todos tenemos una o dos cuentas de correo electrónico donde entran más mensajes de los que salen. Muchas veces no recordamos los nombres de quienes reclaman nuestra atención. Así que el reto es que nos recuerden entre una montaña de tarjetas, correos electrónicos y números de teléfono. Para Ferrazi, "un buen seguimiento te pone delante del 95% de la gente". Y puede hacerse en forma de correo electrónico dejando pasar 12 horas desde el primer encuentro, pero no más de 24, según estos expertos.
Una vez que consigas que recuerden tu nombre y tu perfil profesional, y que lo asocien con tu cara hay que mantener la relación. A este asunto dedican Keith Ferrazi y Tahl Raz un capítulo entero de su libro y lo llaman de un modo muy gráfico: "Dar toques, constantemente". Porque eso y no otra cosa es lo que hay que hacer. Para ellos un toque es "un saludo rápido y desenfadado".
Según estos gurús, las personas con las que intentas crear una relación nueva deben "ver u oír tu nombre por lo menos en tres medios (por ejemplo, correo electrónico, llamada telefónica y encuentro cara a cara) hasta que puedan reconocerte". Todo está calculado en esta disciplina. Por ejemplo, para convertir a un contacto en un amigo "se deben tener por lo menos dos encuentros cara a cara fuera de la oficina".
El propio Ferrazi reconoce que para mantener su red hace docenas de llamadas al día. La mayoría de ellas son saludos que deja en el buzón de voz y admite que, a veces llama cuando sabe que no le van a coger el teléfono, pero basta dejar el rastro de la llamada perdida para que alguien te recuerde.
Una advertencia antes de poner manos a la obra. Existe una figura temible: el 'networker' pelmazo. Va con la copa en una mano y un mazo de tarjetas en la otra. Las reparte sin orden ni concierto y suelta el rollo para venderse a la primera de cambio. No le imites. No funciona. Todo el mundo le huye.
Te presento cinco formas en las que los usuarios de social media pueden destruir su reputación:
1. Posts aburridos
Un post aburrido es todo aquel que no tenga una personalidad única o una perspectiva. Darle un nuevo giro u óptica a un tema gastado o romper con el estatus quo es lo que llama la atención de los usuarios que reciben cientos de mensajes al día. Así es que pregúntate a ti mismo cómo puedes imprimirle tu carácter o tu sentido del humor a cada mensaje que publiques en una red social. Finalmente, ésta es la esencia del branding; lo último que quieres es ser fácil de olvidar.
2. Faltarle al respeto a los demás
Las redes sociales no son el lugar para arreglar problemas con otras personas. En realidad, es prácticamente lo mismo que gritarle insultos a alguien en público o subirle la voz al empleado de una tienda. Sí, llama la atención de los usuarios, pero éste no es el tipo de atención que quieres recibir.
Desafortunadamente, conforme más escalas en las redes sociales, más personas te tiran piedras. Pero no intentes resolverlo en público; simplemente borra el comentario, bloquea a la persona y decide si quieres atender el problema en privado o dejarlo ir.
3. No promover a los demásCuando se trata de construir tu negocio y de desarrollar una red de contactos poderosa, debes desarrollarte una reputación de alguien que destaca el trabajo ajeno. Esto no sólo te permitirá darle crédito a los demás por sus logros, también comunica que tienes la suficiente seguridad en ti mismo como para promover a otros en tu industria. Una forma efectiva de destacar a los demás es que cuando alguien te da un buen consejo, publícalo en Facebook y Twitter y etiquétalos en los comentarios o recomiéndalo en LinkedIn.
4. No responder los comentarios
No responder a los comentarios en tu blog o en social media no es para nada distinto a iniciar una conversación con alguien y luego ignorar su respuesta. Monitorear constantemente todos los comentarios y las preguntas puede consumirte mucho tiempo, pero aunque sea publicar un comentario de seguimiento por post puede demostrar que te importa y que estás comprometido con ellos.
5. Ser etiquetado en fotos cuestionables
Casi todos hemos sido etiquetados en una foto que debería llamarse “No es lo que parece”. Aunque las fotos pueden ser algo muy divertido, debes pensar dos veces antes de permitir etiquetarte en imágenes cuestionables. Como dueño de un negocio, debes tener siempre en mente cómo quieres ser percibido en público. Elimina las etiquetas de este tipo de fotos. Tu mejor aliado para crear imágenes que atraigan al público que te interesa es simplemente usar el sentido común.